24 ene. 2010

Estoy empezando a creer que no es necesario vivir algo para comprenderlo, que no dependemos de nuestra experiencia personal para ser capaces de entender las cosas, y más aún a nosotros mismos. Durante estos años, las clases se dedican a dar la materia que viene en un libro de 280 páginas, y lo único que importa al final es que hayas sido capaz de aprobar el examen, dando igual si a los cinco minutos ya no te acuerdas de nada. Y, al final, sigue dando igual lo que te hayan enseñado, porque siempre decides hacer frente a las cosas a tu manera, como piensas que es correcto y sin tener en cuenta nada de lo que sabes.
A veces se frivoliza demasiado al hablar de muchos temas, sin ser conscientes realmente de lo que son, sin llegar a entenderlos porque tenemos una venda que no nos deja ver, una venda de ideas preconcebidas que no nos pertenecen, que son parte de una sociedad fría, que para lo único que tiene tiempo es para sentarse delante de una pantalla y opinar sobre la vida de los demás, sin gastar un par de minutos en reflexionar sobre la suya propia.
¿Merecen la pena tantos avances, tanta falsa libertad? Ahora, todos estamos muy concienciados, todos somos libres, todos tenemos la mente abierta a las nuevas ideas...pero ninguno es capaz de sentarse cara a cara y expresar lo que piensa o lo que siente...de decir, aunque sea por momentos, la verdad.

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